El incremento
de las exportaciones no es la receta
mágica para darle un vuelco a nuestra balanza comercial y reactivar nuestra
economía, pero sí es un pilar muy importante para cambiar la tendencia de los
principales indicadores macroeconómicos.
Para alcanzar el éxito en la exportación hay que tener bien asentados los cimientos: productividad para ser competitivos, investigación que favorezca la
diferenciación, formación (cultura,
idiomas, planificación) para garantizar el acceso directo, financiación para llevar a término los acuerdos comerciales. Todos ellos han sufrido recortes por las distintas administraciones, cuando incrementando su presupuesto, aun con un mayor endeudamiento, supondría suavizar los efectos de la crisis y favorecer una salida más temprana.
Quizá lo más
complejo de alcanzar, sea cual sea la coyuntura económica, es la formación,
sobre todo con respecto a la dificultad del idioma y la diferencia cultural de
algunos países. Es a este pilar donde más tiene que apuntar la administración si pretende favorecer el comercio exterior.
La Unión
Europea ha puesto en marcha un programa para romper esta barrera de acceso a mercados tan
importantes como complejos como son Japón y Corea del Sur, además de estar
estudiando extender el programa a economías emergentes como China, India o
Brasil.
El programa,
para el que mi empresa y yo hemos sido preseleccionados, consiste en la
formación de directivos de la UE en el idioma,
cultura y comercio de los países objetivo, y está fundamentado en la capacidad exportadora de las empresas
europeas candidatas y en las capacidades y habilidades
personales de los directivos que recibirán la formación.
La dotación
económica es reducida y exige un importante esfuerzo de las empresas
participantes, pero las posibilidades de
éxito son elevadas, más de veinte años de programa, con cientos de
participantes, lo garantizan.
Quiero destacar
algunas características de este
programa:
1.
No es una
ayuda económica, sino abrir una puerta que facilita la entrada a mercados
complejos de difícil accesibilidad.
2.
La selección
de los candidatos se hace mediante entrevista personal y test de evaluación
de capacidades personales.
3.
La última fase de la formación son prácticas en empresas coreanas o
japonesas.
Este tipo de
ayudas, muy focalizadas en el objetivo
y con un soporte cualificado, son
las que alcanzan un mayor nivel de éxito.
En la Comunidad
Autónoma Gallega y en general en todo el territorio nacional, existe un
excesiva dependencia de las exportaciones a la UE, tal y como se puede
comprobar en gráfico siguiente. Por países, nuestros principales “clientes” son
Francia, Portugal e Italia, entre los tres suman más del 50% de nuestras
exportaciones en 2011. Las perspectivas de la economía de estos países no son especialmente
positivas.

Si analizamos las
previsiones de crecimiento de las economías destino de las exportaciones
gallegas vemos que se encuentran en la parte izquierda del siguiente gráfico,
es decir donde se sitúan las que menos van a crecer en los próximos dos años. Sin
embargo, países como Méjico, Corea, Brasil, Argentina, Chile Perú, India o
Tailandia, no figuran en el gráfico superior.

A la vista de
estos datos no es difícil extraer algunas conclusiones:
1.
Nuestras empresas comercian con el resto de la UE con fluidez, y tienen experiencia en la venta a estos países,
próximos cultural y geográficamente, favorecidos además por políticas de libre
comercio.
2.
El incentivo
a la exportación debe focalizarse en los países
con mayor crecimiento que además tienen unas barreras de entrada mayores y
un mayor riesgo para el empresario gallego.
3.
Los incentivos a la exportación deben revisarse anualmente y centrarse en
aquellas economías que resulten más atractivas.
Comerciar con las economías emergentes es
complejo, el atomizado sector
empresarial gallego no tiene capacidad para acceder a determinados mercados
si no es con un apoyo decidido de la administración, pero nuestra economía no
crecerá exportando, exclusivamente, a los países que, como España, están
sufriendo más la crisis y más reducen su consumo.
Otro factor importante es saber qué exporta Galicia. Acceder al mercado
no sólo es complejo sino que además hay que analizar la conveniencia de los
productos que desde Galicia podemos ofrecer.

Por encima de todo destaca la partida de
material de transporte, liderada por Citroën. La siguiente partida en
importancia es materias textiles, favorecida por el peso de
Inditex. La última partida destacable es la de productos del reino animal que hace
referencia nuestro sector pesquero principalmente.
No es nuevo
decir que tenemos una excesiva
dependencia de nuestras dos grandes compañías, que representan, con el
conjunto de empresas de su actividad, más del 50% de las exportaciones
gallegas, dejando de manifiesto las dificultades que encuentran las Pymes para
exportar sus productos. Sin embargo el dato positivo que se extrae es que
tenemos un gran potencial exportador,
ya que el mercado exterior, y sobre todo el de las economías emergentes, está
esperando a que les vendamos la marca
Galicia.