viernes, 17 de septiembre de 2010

LOS LIBERADOS SINDICALES

La mañana está fresca. Las nubes se dispersan. Quizá mañana todavía pueda disfrutar del último día de playa. Porque el final de septiembre promete nubarrones de los buenos. Y esto no lo dice Windgurú, lo dicen las portadas de toda la prensa nacional.
Una andanada de noticias están preparando el ambiente para la huelga general: la percepción del Presidente Rodríguez Zapatero sobre la realidad de los parados que “trabajan por España”, los videos sobre “las mentiras de la crisis” que UGT ha realizado en clave de humor y que exhibe en su página web www.ugt.es  , la controversia creada por los liberados sindicales a raíz de las intenciones de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, e incluso la expulsión de ciudadanos rumanos asentados en Francia por parte del gobierno de Nicolás Sarkozy.
Me parece muy apropiado el debate abierto sobre los liberados sindicales. Lo demás es humo, no me interesa.
Es cierto, quizá Esperanza Aguirre saque el tema para desviar la atención sobre otros asuntos, y es seguro que en su administración tiene otros problemas más importantes y urgentes que tratar. Y por supuesto la coincidencia con la huelga general no es casualidad. Pero asépticamente el tema es, por sí mismo, relevante.
El representante o liberado sindical es una pieza fundamental en el marco laboral, y es necesario que disponga de tiempo dentro de su jornada de trabajo,  por tanto retribuido, para dedicarse a las labores sindicales, es decir, a vigilar que el empresario cumpla lo pactado en el convenio colectivo al que esté adherido o en el Estatuto de los Trabajadores.
No sé qué cantidad de horas son necesarias para ejercer con diligencia estas labores, pero sí sé que hay empresas que no cumplen los Convenios Colectivos y que nadie lo denuncia. También sé que hay representantes sindicales que dedican sus horas de representación sindical a asuntos personales. No sé si estos y aquellas son el 10, el 50 o el 99% de su respectivo total y por eso hay que abrir este debate.
Percibimos al empresario como un explotador y al sindicalista como un alborotador. Esto es un problema que lleva al trabajador a desconfiar de uno y de otro y hace que sienta solo. Tiene que cambiar.
 Nuestra percepción colectiva nos alarma de que hay un problema, pero la percepción es subjetiva, hay que trabajar con datos objetivos y hay que tomar medidas consecuentes y adecuadas.
La estructura sindical y sus funciones deben ser revisadas porque afectan a nuestra productividad y por tanto a nuestra competitividad, y si no somos competitivos nadie nos va a comprar y nosotros compraremos fuera y por tanto más empresas tendrán dificultades y por tanto habrá más trabajadores “trabajando por España” y así hasta que nos cansemos.
Hay muchos factores que afectan a la productividad, la relación patronal-sindicatos en uno de ellos. En todo hay que rascar.

martes, 14 de septiembre de 2010

LA SOLUCION MAS SIMPLE

Un día de sol. Temperatura agradable. Un pequeño descanso para tomar un café sin saborearlo mucho. Como las noticias del Faro. Me detengo a saborear una. Sabe mal. Sienta mal. La Grúa podrá retirar los vehículos que no paguen la ORA, matices y blablablá. ¿Tan vacías están las arcas municipales? ¿No es anticonstitucional? Pues parece que no, la  Ley 18/2009, de 23 de noviembre lo ampara. Es decir, el Concello tiene derecho a  sustraernos nuestro vehículo. ¿Con qué motivo? Se me ocurren algunas causas nobles pero yo creo que sólo lo hacen por recaudar.
En mi subconsciente romántico palpita la idea de que los impuestos existen para sufragar aquellas inversiones que son de interés común y donde la iniciativa privada no inicia o no debe iniciar. Por tanto deben ser administrados con escrupuloso detalle, permanente reflexión y aplicados desde una inmaculada concepción. Todo falla.
Hace exactamente 2 años y medio, cuando una empresa tenía problemas, iba al banco, le daban dinero y podía seguir felizmente con sus problemas. Todos sabemos a dónde nos lleva este exponente de nuestra cultura. Rectifico, no tenemos ni idea a dónde nos lleva. Hoy una empresa con problemas echa el candado y el resto están aprendiendo a ser competitivas  al descubrir  que, usando un poco la inteligencia y tres o cuatro normas básicas, se pueden evitar los problemas.
El Concello de Vigo, aunque podríamos extenderlo a la mayoría de las administraciones, todavía no se ha dado cuenta de este hecho, el de usar un poquito la inteligencia, y prefiere pedir dinero al banco, esto es, a nosotros. Y lo hace de la peor de las maneras posibles, amenazando. Y lo hace con la aquiescencia de la administración central. Y lo hace engañando a muchos ciudadanos que, al contrario que yo, sí creen que a los políticos les mueven causas nobles: la mejora del tráfico, el castigo al infractor… Y lo hace, en definitiva, por una mala gestión.
He dejado un par de temas en el aire que podrían dar para otras tantas cartas: El tráfico y la vocación política. Será para otro ratito libre.
Por cierto, las grúas retirando vehículos van a generar muchos atascos…