Quince grados de temperatura, fuertes vientos, lluvia ligera pero constante… Como ya se habrán imaginado estamos a 8 de julio. Y es que al igual que un día de otoño en pleno verano hay cosas que están fuera de lugar.
Ya he comentado en otra ocasión que no alcanzo a comprender los efectos del poder sobre la mente humana, quizá porque nunca lo he detentado. Por eso me sorprende que el señor Pérez Rubalcaba todavía tenga interés en mantenerse en política, es más, ¡que quiera presentarse a presidente del gobierno!
Como persona de bien que soy le aconsejo a Alfredo (que suena mucho más socialista) que no se presente a las elecciones. Con el lío que está montado qué necesidad tiene de complicarse la vida. El paro, las protestas en las calles, las presiones de la UE, la reforma laboral, la presencia de ETA en las instituciones vascas, el rescate de Grecia, los recortes en las administraciones, etc., etc. Lo mejor sería retirarse, cobrar una buena pensión del estado, sacarse un sobresueldo impartiendo conferencias, y completarlo formando parte del consejo administración de cualquier multinacional que le abriría las puertas sin dilación. También podría escribir un libro; “cómo (no) gestionar una crisis” sería un buen título. O incluso mejor, retomar sus investigaciones en el campo de la química, de haber canalizado sus energías en esta ciencia hoy sería una eminencia.
Como persona de buena memoria que soy le aconsejo a Alfredo (que suena mucho más cercano) que no se presente a las elecciones. Primero porque es responsable directo por acción de todos los males del párrafo anterior y hago especial hincapié en la presencia de ETA en ayuntamientos y diputaciones del País Vasco, prometió que acabaría con el terrorismo y ha conseguido que el terrorismo acabe con la libertad. Y segundo porque su carrera está llena de grandes despropósitos. Abundando en el tema del terrorismo hay que revisar su papel en los GAL, su implicación con el caso Faisán, sus conversaciones con la banda armada incluso en la etapa del gobierno de Aznar. En cuanto a la educación participó de forma activa como secretario de estado y como ministro en la redacción e implantación de la LOGSE, lo que significó el principio del fin de la calidad de nuestro sistema educativo, y en la LRU, y todos sabemos cómo están nuestras universidades, la calidad del profesorado y la preparación de diplomados y licenciados; todos quieren ser funcionarios.
Como persona desconfiada en que me he convertido le aconsejo a Alfredo (que suena mucho más progre) que no se presente a las elecciones. Porque desconfío de porqué la vicepresidenta de la Vega dejó de serlo, de porqué Tomás Gómez fue enviado a luchar contra los elementos (léase Espe), de porqué la ministra Chacón se retiró de la lucha antes de que ésta empezase cuando era la candidata mejor valorada por el electorado. Porque desconfío del lavado de cara con tendencia a la izquierda de la izquierda que han empezado a hacer al partido socialista: que si impuestos a los banqueros, que si en contra de embargos de pisos, que si elecciones con listas abiertas, que si guiños al 15M, que si recetas secretas contra el paro ¿a alguien le resulta creíble? Pero por encima de todo desconfío de él por su carácter conspirador, por sus oscuros contactos dentro del CNI y por su participación antidemocrática tras los atentados del 11-M.
El señor Pérez Rubalcaba está fuera de lugar, no tiene crédito, se fundamenta en la imagen de un hombre inteligente, gran comunicador y persuasivo, que lo es todo, pero utilizado mal y en su provecho. Debe dejar que el socialismo pueda elegir a un socialista que haga una profunda limpieza en un partido político que el señor Rodríguez Zapatero ha dejado tan desbaratado como al país que todavía preside.
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