Desde mi ventana veo el horizonte. A lo lejos, como si no estuviese en ninguna parte, hace días que se ha instalado una nube grisácea que no lo es. Y que tampoco está lejos, en realidad nos está envolviendo aunque no lo percibamos.
A mediodía me gusta distraerme dando un paseo junto al río. Cada vez me cuesta más ver el agua, apenas fluye entre pequeños islotes que emergen y reverdecen favorecidos por el sol y la humedad. Donde no hay un río la hierba está seca.
Muchos de mis vecinos sufren cortes de agua y yo, viendo sus barbas pelar, procuro ahorrar el máximo posible de agua. La hierba de mi jardín también está seca.
Sin embargo no dejo de escuchar comentarios que con alegría bendicen la bondad del tiempo. Y es que mientras tengamos pan “pa” hoy ¡qué más da que mañana pasemos hambre!
Una de las cosas que más me gusta de estar afiliado a UPyD es que ahora mantengo tertulias políticas constantemente, y eso me encanta. Me encanta porque aprendo, porque tengo amigos, conocidos, vecinos y familiares que saben mucho de muchas cosas.
Por otra parte, como militante de UPyD, me siento con voz, una voz pequeñita pero que se escucha. Y me siento parte de la democracia porque puedo expresar lo que he escuchado y procesado. Y quizá un día la opinión que he formado a partir de esas tertulias, algunas lecturas y mi humilde experiencia se sume a otras opiniones y llegue a formar parte de un programa político. Y quizá haya gente que crea que ese programa político le representa y lo vote. Y quizá lo que un día fue una simple charla “para arreglar el mundo” al día siguiente se esté votando en el Congreso.
Por supuesto que no todo tiene cabida, el partido ha redactado un manifiesto fundacional donde se recogen sus directrices y donde se puede comprobar que el auténtico leitmotiv de UPyD es la igualdad y la defensa de los derechos de los ciudadanos. No es un objetivo fácil y no todos estaremos de acuerdo con los medios para alcanzar este objetivo. No comulgo con todo lo que propala UPyD, pero lo acepto democráticamente y expreso mi opinión con libertad.
Estoy deseando que la nube de polución desaparezca, que el río fluya y que los colores del otoño vuelvan. Podréis decir que soy un soñador, pero no soy el único.
No hay comentarios:
Publicar un comentario