domingo, 19 de junio de 2011

DONDE LOS TRENES VUELAN

Es un pasatiempo como otro cualquiera pararse a mirar al cielo y analizar los movimientos y formas de las nubes, el vuelo de las indivisibles bandadas de aves, la línea blanca que traza un minúsculo avión sobre el lienzo azul del firmamento o el ir y venir de una hoja a merced del caprichoso viento. Mirar al cielo es una actividad relajante que no guarda especiales sorpresas… a no ser que vivas en la villa donde los trenes vuelan y los aviones casi se pueden tocar.
Redondela es una villa de dragones,  torres, espadas y laberintos. Pavimentada de flores y surcada por ríos. Que honra a Castelao y suena a Rosalía. Que sabe a choco y huele a flores. Donde los ángeles bailan sobre las burras. Salpicada de encantadoras plazuelas y terrazas con encanto. Paso y fonda de peregrinos que siempre encuentran un rincón apacible donde aligerar su cansancio. Acogedora en fondo y forma para nativos y forasteros. Una villa llena de magia.
Pero también es arte, música, teatro, literatura y cine. Es innovadora y transgresora. Los habitantes de Redondela se llaman público, porque los espectáculos de toda índole forman parte de su vida cotidiana. Y se trata de un público que es acogedor, correcto y muy respetuoso con el artista y consigo mismo, que sabe apreciar lo clásico, lo innovador, lo tradicional o la mezcla de todo desde la virtuosa mirada de la sencillez de la que los visitantes se contagian con facilidad. Si alguien se pone a hacer malabares en cualquier plaza de Redondela, no tardará en verse rodeado por un perfecto círculo de infantes custodiados por un grupo de “mayores” que crece casi de forma imperceptible pero constante.
Hay dos Redondelas, la que se ve y la que se busca. Una se ofrece al visitante, al peregrino, al paseante, al que disfruta de las terrazas, de los ríos, de las tiendas tradicionales y también de las modernas. La otra es de los redondelanos, se esconde entre calles estrechas y casi laberínticas, edificios antiguos coronados por la iglesia de Santiago, es la que se llama la vila nova porque de la vila vella, donde se originó Redondela, sólo se conserva el convento de las justinianas, ahora dedicado a la hostelería, y popularmente llamado de Vilavella (como no podía ser de otra forma).
Que no se olvide el viajero de mirar al cielo cuando pasee por esta villa y entonces empezará a comprender por qué es tan fácil engancharse a Redondela.

miércoles, 8 de junio de 2011

¿ESTAMOS PREPARADOS?

Los veranos de sequía son maravillosos. Es cierto que aumentan los incendios, las ciudades se ven envueltas por una nube de polución, los campos se secan, hay restricciones de agua, etc., etc. Pero… ¡se puede ir todos los días a la playa! Y eso es estupendo porque tomando el sol y refrescándonos en el mar los problemas se ven más lejos.
En los corrillos de sabiduría ciudadana se comenta que hace falta que llueva, pero yo me pregunto ¿estamos realmente preparados? Porque el primer día de lluvia todos estaremos protestando porque ese día no podemos ir a la playa.
El sentido común de la ciudadanía se refleja en estos tiempos en los movimientos de Puerta del Sol, en las encuestas del CIS, en las redes sociales o en las auténticas Cortes que son nuestros bares. Y todos coinciden en que hace falta que llueva, pero ¿somos conscientes de lo molesta que es la lluvia? ¿de que no podremos ir a la playa? ¿de que habrá que llevar en la mano el incómodo paraguas? ¿de que tendremos que pasar la tarde del domingo entre la modorra y el aburrimiento? Yo de esto no he oído hablar en ningún corro.
Ya ha empezado a lloviznar. Los gobiernos central y autonómicos han comenzado a meter tijera (poca) y los colectivos afectados no han tardado en reclamar lo que consideran suyo y necesario, que seguro que lo es. Y todavía hace falta que se empiece a controlar el fraude, esa economía sumergida que significa el 23% de nuestro PIB. Y que se revisen nuestros salarios, y que las autonomías pierdan ámbito de poder en temas como la educación, 31% de abandono escolar en 2.009. Y que las pensiones sirvan para mantener una cierta calidad de vida y no sean un sobresueldo. Es decir que tengamos conciencia de país y conciencia solidaria.
A lo largo de los últimos años administraciones, personas jurídicas, asociaciones y personas físicas nos hemos convertido en niños mimados dentro del eslogan “pedid y se os dará”. Ahora nos han contagiado una enfermedad, de la que somos democráticamente responsables  de pensamiento, palabra, obra u omisión, cuyo tratamiento es doloroso y para el que no estamos en absoluto preparados. Nos van a llevar al médico como a un niño que teme las agujas y al final nos va a doler más.
Ah, una cosa debe estar clara; hay que protestar, pero para que llueva lo mismo para todos y para velar por la inmaculada gestión de nuestras administraciones. No todo puede ser playa.

martes, 31 de mayo de 2011

¿LES DOLERÁ EL BOLSILLO?

Mirar el océano en días de tempestad es realmente espectacular. A mí particularmente me gusta ir a la playa de Samil y si se puede sentarme en el paseo y si se puede bajar a la arena. Allí a veces he podido contemplar un fenómeno milagroso; un rayo de sol que consigue colarse, no sin esfuerzo, entre las espesas y grises nubes que pueblan el cielo iluminando un punto azar de la ría de Vigo. Es algo precioso, pero no pasa con mucha frecuencia. Es algo así como encontrar una aguja en un pajar o como que un juez condene a un alcalde a pagar de su bolsillo una deuda contraída por el ayuntamiento. www.expansion.com/2011/05/31/empresas/inmobiliario/1306795063.html
Mi profesión consiste en adivinar el futuro. Observo el presente, tomo la información necesaria, la traduzco a euros, la ordeno, la resumo y la plasmo de la forma más simple que sé. Soy director financiero (entre otras cosas).
Sea como sea el escenario o escenarios que vislumbro siempre trato de mejorarlo o simplemente cambiarlo. De esta forma tan sencilla me garantizo que nunca salga un céntimo más que entre. Desarrollo mi trabajo en una pequeña empresa y no soy el número uno de promoción. Sólo hago mi trabajo. Por eso no comprendo cómo las cuentas de todos los ayuntamientos, dirigidas por personas más competentes, son tan deficitarias.
Yo, como todo aquel que tiene un puesto de trabajo en una empresa privada, cumplo con mi trabajo, porque así me gano el salario que paga mis gastos, porque colaboro en que mi empresa sea estable y pueda seguir pagando mis gastos en el futuro y porque representa para mí una satisfacción personal hacer bien mi trabajo y que mi entorno me valore como persona y como profesional. A los ediles y su circunstancia no sé si les mueve la ineptitud, la fe en nuestra ignorancia, el dinero, el poder, el bien común o un poco de cada. Sí, creo que un poco de cada. Incluido lo último. Y por esta amalgama de acicates nuestros municipios están endeudados.
Si la sentencia del TSJ de Andalucía fuese el pan nuestro de cada día, cabrían dos posibilidades, o que nadie se presente para ser elegido alcalde o que nuestros ayuntamientos gozasen de una envidiable salud financiera. Y que nadie piense que esto iría en detrimento de nuestra calidad de vida o de nuestras mejoras sociales, una buena gestión lo es en todos sus frentes. Una economía saneada significa mejores parques, mejores albergues, mejores polígonos industriales, mejores calles y sobre todo mayor INDEPENDENCIA.

jueves, 26 de mayo de 2011

SOBRE LAS ELECCIONES

El cielo azul intenso. Windguru se equivoca de nuevo. Creo que publican el tiempo que creen queremos tener, en vez de la predicción real. ¡Vaya casualidad! ¡Cómo los políticos!
No sé si esta conocida página de consulta meteorológica hace malas predicciones o tiene malas intenciones, con respecto al político no me cabe duda de que se trata de lo segundo. Nos mienten. No es una novedad.
Sin embargo existen distintos tipos de mentira, simplificando puedo catalogar tres:
1.       La mentira colectiva, En este caso el que miente en primera instancia no es el político, es el ciudadano el que se engaña a sí mismo. Muchas de las reformas que es necesario acometer son, con certeza, dolorosas, sería necesario pasar una larga temporada en el “hospital” para someternos a una cirugía delicada y con un proceso de recuperación costoso en esfuerzo y cansancio. El ciudadano, que es cortoplacista y que no se siente responsable de su enfermedad, no quiere ni oír hablar de de pasar por el quirófano. El político, acomodado en su escaño, prefiere no meterse en esos pensiles. De esta forma el médico nos manda para casa con una receta de paracetamol que nos aliviará los dolores y una promesa de que esto se cura con un poco de ejercicio y dos litros de agua al día. Mentira.
2.       La mentira que justifica el fin, Esta mentira hay que asumirla. Y los gobiernos deben asumir que la gente proteste, lo que les obligará en muchos casos a hacer demagogia. Esto se aclara con ejemplo: Dentro de una semana es posible que un meteorito se estrelle contra España. Imagínense el caos que se podría organizar. Este es un ejemplo muy claro, el problema es que en la realidad esto no siempre está tan claro.
3.       Sálvese quien pueda, esta es la peor. El político que está aferrado a la butaca llegará hasta el esperpento con tal de conservarla. Yo esto no lo entiendo ¿qué tiene el poder que engancha tanto? No es por dinero, el político retirado siempre engrosa más sus arcas en la actividad privada que en su actividad pública. Misterio… 

En definitiva, es muy fácil echar la culpa de todo a los políticos, pero yo pienso que son sólo un reflejo de los ciudadanos que les han votado. Cuando cambie nuestra sociedad o cuando asumamos nuestra propia idiosincrasia (no somos nórdicos) entonces nuestros dirigentes también cambiarán. Un rayo de esperanza: creo que ya ha empezado a cambiar.