viernes, 18 de mayo de 2012

MAS EUROPA, MENOS NACIONALISMOS


Es lamentable el efecto que la poca determinación de los políticos está teniendo sobre el electorado europeo.
Al decir “poca determinación”, me refiero a que no se termina de apostar por una Europa unida, no se toman medidas contundentes y definitivas para asegurar la solvencia griega y su continuidad en la moneda única, no se insiste en una política de inmigración común y no se acomete de forma seria una reforma fiscal que homogenice las 27 legislaciones fiscales de la Unión Europea, con efectos tan sensibles como las ventajas fiscales al sector naval y los complejos sistemas en que se sostienen.
Y al decir “efecto” me refiero al crecimiento de los partidos extremistas en las últimas elecciones celebradas en Francia y Grecia sin olvidarnos de lo que ocurre en España  donde las fuerzas nacionalistas aseguran que la solución es un mayor autogobierno, olvidando eso que se dice de que “la unión hace la fuerza”.
Además, el fuerte crecimiento de las economías emergentes dibujarán un nuevo reparto de la tarta del PIB mundial tal y como se refleja en los gráficos 1 y 2.
Ante este previsible escenario es necesario que Europa se presente realmente unida, al margen de extremismos y nacionalismos, si queremos seguir siendo competitivos y mantener nuestro actual (quizá debería decir pasado) estado del bienestar.
La actual crisis económica nos impone tomar una decisión, en palabras de Martin Wolf, director asociado y jefe de opinión económica del Financial Timesthe eurozone must become a stronger union or it will disappear[i]”, y su desaparición implicaría un periodo de recesión sin límite y consecuencias muy negativas no sólo para Europa si no para todo el mundo. 
Hay que seguir apostando por Europa y dejar al margen localismos trasnochados que confunden cultura, tradición e identidad con progreso, igualdad y bienestar. La futura Unión Europea debe tener, además de una política fiscal común, políticas comunes en I+D+i, de asunto exteriores con un único interlocutor a nivel internacional, de inmigración y defensa de fronteras exteriores, dotar al Parlamento Europeo de mayores poderes y garantizar la independencia del poder judicial entre otras cosas. En definitiva, la salida a esta crisis es más Europa y lo contrario nos va a pasar factura.


[i] Financial times “If Greece goes: An exit is likely to shatter faith in the eurozone’s integrity for ever” 17 de mayo de 2012

martes, 6 de marzo de 2012

EL MILAGRO DE CONVERTIR LA GASOLINA EN AGUA


Tanto legos como peritos en materia financiera dominan un vocabulario que, a fuerza de reiteración en los medios de comunicación, corre peligro de secularizarse hasta la profanación, y es que detrás de expresiones tan mundanas como “Producto Interior Bruto”, existe un soporte tan complejo que, los que sabemos que nada sabemos, procuramos utilizarla con cautela.
Sirva esta introducción como simple reflexión para darme pié a incidir sobre la insistencia de las noticias sobre macroeconomía que, día tras día, nos hablan de la falta de liquidez en el mercado financiero, del coste de la deuda soberana medido en tasa de riesgo, del inminente default griego y su posible efecto dominó, de las obscenas cantidades de dinero que el BCE pone a disposición de las entidades financieras o de las fusiones, refusiones y contrafusiones, a las que se ve forzado nuestro sistema financiero que terminará condicionando la competencia en el sector ¿en qué sentido?
También es noticia recurrente, aunque no tanto como lo expuesto en el anterior párrafo, el número de empresas que han solicitado, de forma voluntaria o forzosa, concurso de acreedores, el descenso en el número de trabajadores autónomos, los ratios de morosidad de las entidades financieras o el más que doloroso dato de parados nuevos de cada mes.
Pues no es ni aquello ni esto de lo que me quiero ocupar, si no de cuanto acontece entre lo uno y lo otro, es decir, de la relación causa efecto entre los grandes movimientos macroeconómicos y el día a día de las pequeñas empresas.
Los niveles de apalancamiento alcanzados por las empresas españolas han estado por encima de sus posibilidades, en algunos con una tasa de rentabilidad aparejada y en otros cubriendo pérdidas u otras liberalidades, el caso es que unas y otras han visto afectadas su demanda, han tenido que redimensionarse y refinanciarse. Me interesan las primeras (porque las otras tendrían tarde o temprano el mismo fin), las que han invertido y han ganado, las que el primer día de la crisis podrían haber cerrado el “chiringuito”, recoger sus beneficios y liquidar legalmente la sociedad, pero que finalmente decidieron, por vocación, convicción, responsabilidad o incluso avaricia, continuar con un negocio cuyo único objetivo era sobrevivir mientras mermaban los recursos propios. Porque lo que antes era para las empresas su gasolina, lo que hacía mover todo el proceso de suma de valor y generaba rentabilidades positivas, ahora se ha convertido en agua, necesaria para la supervivencia. Imprescindible.
De aquellas noticias  que señalaba en el segundo párrafo se desprende que las entidades ofrecen sus refinanciaciones a unos tipos de interés mucho más elevados, con TAE que duplican o triplican las del año 2008. Las fusiones de cajas de ahorro propician sinergias para los bancos pero para las empresas suponen un efecto contrario, es decir, un euro de financiación en la entidad A más un euro en la entidad B, suponen un euro y medio en la entidad AB. Además estas fusiones generan confusión en las entidades, por cambios (que unos hacen mejor que otros) que al final se traducen en retrasos en el análisis de operaciones, que si llegan tarde puede hacer que se pierda una oportunidad de negocio. Las entidades saben que comercian con agua y por tanto presionan para venderte otros productos que no son necesarios para la actividad empresarial como son seguros personales, planes de pensiones, aportaciones a fondos de inversión… o incluso algunos más sofisticados como coberturas de riesgo, o participaciones preferentes que lo que hacen es introducir un nuevo riesgo en la empresa y que no son ni necesarias ni comprendidas por la pequeña empresa que las firma para beber de la renovación su póliza de crédito. Las entidades financieras, al ver disminuida su cuenta de resultados por su menor actividad prestamista recurren a compensarla con el incremento de las comisiones, que duplican o triplican las de hace cuatro años.
Con todos estos efectos, y con muchos más, tiene que lidiar el empresario cada día, hasta que un día muere de sed; porque perdió una oportunidad de negocio, porque sus gastos bancarios eran muy elevados, porque su rentabilidad económica se redujo, por la presión de un mercado que obliga a bajar costes ante la amenaza de los mercados emergentes, y se situó por debajo de su elevado coste de financiación, porque le han privado de sus pólizas de anticipo de efectos, que nuca habían tenido incidencias, por la política del “café para todos”, y por más medidas tomadas por el oligopolio financiero español.
En definitiva que el milagro de convertir la gasolina en agua, no tiene nada de milagroso y sí  mucho de tendencioso o al menos de oportunista. La solución a todo, como dijo un amigo mío: un ICO  a siete años con uno de carencia

lunes, 2 de enero de 2012

MENTIRAS, MEDIAS VERDADES, JUECES Y DILAPIDACIONES.


Me subí al carro de la política porque estaba indignado y ahora que estoy subido me siento más indignado.
Hablaba tiempo atrás de las bondades de participar en un partido político, hoy quiero exponer lo contrario: las maldades, que no sólo las hay si no que superan con creces  a aquéllas.
En política se miente, y no me refiero a las promesas de políticos que son algo así como las tener un cuerpo danone; no son creíbles ergo no son peligrosas. Pero sí es peligroso azuzar con mentiras a ciudadanos ya de por sí inflamables, crédulos, dúctiles o meramente simples, que no se paran a contrastar los contenidos de las arengas de sus líderes “ideológicos” que los espolean irresponsablemente contra todo lo que diverge de su línea argumental.
Pero son incluso peores las medias verdades, fundamentadas en hechos ciertos hábilmente manipulados que son difíciles de refutar, porque difícil es demostrar que no existe lo que no existe.
Pero en política no todo son los políticos. Cada vez detesto más lo políticamente correcto que nunca llama a las cosas por su nombre, y por eso no me importa que se me juzgue por lo que voy a decir ahora y que no pienso explicar, porque cansa tener que explicarlo todo. Hace poco leí aquí que uno de los problemas de la crisis mundial es el sistema democrático, nada que no se haya dicho antes  en este libro y es que quien mejor maneja la demagogia es el “hombre masa”, que rápidamente asume los tres poderes del estado, sentenciando según su fuero interno la culpabilidad o inocencia del actor de un hecho del que desconoce los detalles, y aplicando una pena arbitraria en función de…y yo que sé de qué. Es exactamente la misma masa que hace siglos quemaba a las brujas o delataba a los infieles.
Internet está lleno de recogidas de firmas para pedir la libertad de convictos que no sé si reúnen los requisitos para alcanzarla, para censurar obras que no sé si atentan contra la libertad de expresión, para denunciar casos de negligencias médicas que no sé si han seguido los protocolos básicos establecidos. Nos hemos erigido en jueces, censores, verdugos, prescriptores, y más recientemente en catedráticos en economía, capaces de discutir el crecimiento del PIB sin saber ni siquiera que hay distintos tipos de PIB.
Estoy realmente cansado de los juicios rápidos del hombre masa, porque son siempre injustos. Defiendo a la persona sobre la masa. Defiendo que la información no es un derecho sino una obligación para aquel que pretenda opinar o actuar públicamente. Defiendo el derecho a estar equivocado porque la verdad es pocas veces absoluta y defiendo la libertad de expresión fundamentada y pacífica.
No he querido detallar las mentiras y medias verdades que han sido acicate para escribir este texto pero sí quiero dejar claro que no tienen nada que ver con temas internos del partido-isla en el que milito sino todo lo contrario.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

POR QUÉ UPYD VA A CUMPLIR LAS EXPECTATIVAS DE SUS VOTANTES

Las frías noches de invierno, en las que el cielo está completamente despejado, son ideales para contemplar las estrellas. Bien abrigado, en un lugar sin contaminación lumínica, en buena compañía y quizá con un termo de café en la mano. El tiempo se detiene mientras las agujas del reloj aceleran su ritmo, y es que las estrellas, aún siendo una parte infinitesimal del infinito firmamento son su esencia y su alma, porque rompen la homogeneidad del cielo pudiendo afirmar sin miedo a equivocarse que sin estrellas nunca nos habríamos fijado en el firmamento.
El bipartidismo al que nos ha forzado la actual ley electoral ha homogeneizado nuestra democracia. Es absurdo decir que los dos partidos mayoritarios son iguales en todo pero es obvio que sus posturas convergen cuando se trata de posiciones referentes a la estructura del estado, los derechos de los ciudadanos y la separación de poderes.
A toda acción le corresponde una reacción, y la reacción de los ciudadanos ante la pasividad de los partidos mayoritarios sobre los grandes temas de estado ha provocado la aparición de nuevas formaciones políticas en el hemiciclo.
UPyD, se ha convertido en la cuarta fuerza política a nivel nacional por número de votos. Cae sobre sus espaldas una gran responsabilidad: la de cumplir con las expectativas generadas en sus votantes. Estoy seguro que sabrán dar respuesta a esta confianza por varios motivos.
  1. La democracia española está camino de la madurez. Ésta llegará cuando el voto “emotivo” pierda fuerza entre el elenco de motivaciones para elegir a nuestros representantes, es decir, cuando dejemos de ver un debate PP – PSOE como si fuese un Madrid – Barça. El votante de UPyD lo es porque se ah leído su programa electoral, por que ha acudido a mítines o porque, en general, se ha informado de sus principales propuestas. No es un voto impulsivo, si no razonado. No es un voto fiel, ni debe serlo, si el elector se siente engañado le retirará su aval.
  2. La escasa, determinada y determinante masa de afiliados y simpatizantes es, si cabe, más exigente que los votantes de UPyD. Milita en el partido magenta porque está cansada de corrupción, despilfarro y negligencia y bajo ningún concepto permitirá que eso ocurra en su partido. Además son ciudadanos medios que están en contacto con la realidad de la sociedad, que dialogan para aprender, mejorar y trasmitir al partido las inquietudes que detectan en su entorno.
  3. UPyD no debe nada a nadie, no está comprometido con ideologías ni lastrado por grupos de poder. Su nivel de autofinanciación le permite ser independiente de intereses financieros y los medios de comunicación sólo son medios de comunicación.
  4. Los representantes de UPyD defienden lo que creen que es mejor para la sociedad española, no defienden votos, no tienen miedo de expresar sus ideas aunque éstas sean impopulares, no persiguen el poder si no una sociedad mejor en libertad y en igualdad.
La noche del 20 de noviembre de 2.011 surgieron en la democracia española más de un millón cien mil estrellas magentas que van a cambiar la esencia política de nuestro país.