Las frías noches de invierno, en las que el cielo está completamente despejado, son ideales para contemplar las estrellas. Bien abrigado, en un lugar sin contaminación lumínica, en buena compañía y quizá con un termo de café en la mano. El tiempo se detiene mientras las agujas del reloj aceleran su ritmo, y es que las estrellas, aún siendo una parte infinitesimal del infinito firmamento son su esencia y su alma, porque rompen la homogeneidad del cielo pudiendo afirmar sin miedo a equivocarse que sin estrellas nunca nos habríamos fijado en el firmamento.
El bipartidismo al que nos ha forzado la actual ley electoral ha homogeneizado nuestra democracia. Es absurdo decir que los dos partidos mayoritarios son iguales en todo pero es obvio que sus posturas convergen cuando se trata de posiciones referentes a la estructura del estado, los derechos de los ciudadanos y la separación de poderes.
A toda acción le corresponde una reacción, y la reacción de los ciudadanos ante la pasividad de los partidos mayoritarios sobre los grandes temas de estado ha provocado la aparición de nuevas formaciones políticas en el hemiciclo.
UPyD, se ha convertido en la cuarta fuerza política a nivel nacional por número de votos. Cae sobre sus espaldas una gran responsabilidad: la de cumplir con las expectativas generadas en sus votantes. Estoy seguro que sabrán dar respuesta a esta confianza por varios motivos.
- La democracia española está camino de la madurez. Ésta llegará cuando el voto “emotivo” pierda fuerza entre el elenco de motivaciones para elegir a nuestros representantes, es decir, cuando dejemos de ver un debate PP – PSOE como si fuese un Madrid – Barça. El votante de UPyD lo es porque se ah leído su programa electoral, por que ha acudido a mítines o porque, en general, se ha informado de sus principales propuestas. No es un voto impulsivo, si no razonado. No es un voto fiel, ni debe serlo, si el elector se siente engañado le retirará su aval.
- La escasa, determinada y determinante masa de afiliados y simpatizantes es, si cabe, más exigente que los votantes de UPyD. Milita en el partido magenta porque está cansada de corrupción, despilfarro y negligencia y bajo ningún concepto permitirá que eso ocurra en su partido. Además son ciudadanos medios que están en contacto con la realidad de la sociedad, que dialogan para aprender, mejorar y trasmitir al partido las inquietudes que detectan en su entorno.
- UPyD no debe nada a nadie, no está comprometido con ideologías ni lastrado por grupos de poder. Su nivel de autofinanciación le permite ser independiente de intereses financieros y los medios de comunicación sólo son medios de comunicación.
- Los representantes de UPyD defienden lo que creen que es mejor para la sociedad española, no defienden votos, no tienen miedo de expresar sus ideas aunque éstas sean impopulares, no persiguen el poder si no una sociedad mejor en libertad y en igualdad.
La noche del 20 de noviembre de 2.011 surgieron en la democracia española más de un millón cien mil estrellas magentas que van a cambiar la esencia política de nuestro país.